MICHAEL PHELPS

M I C H A E L  P H E L P S

    CONTENIDO

  1. VIDA PERSONAL
  2. TRAYECTORIA
  3. LOGROS DEPORTIVOS
  4. PREPARACIÓN PARA SER EL MEJOR DEL MUNDO
  5. ACONTECIMIENTOS RELEVANTES DE SU VIDA

VIDA PERSONAL

Michael Phelps nació el 30 de junio de 1985 en Baltimore, Maryland, en el seno de una familia de clase media muy deportista. Desde muy pequeño, practicó otros deportes como béisbol y fútbol americano. Comenzó a nadar a los siete años, gracias a la influencia de sus hermanas, Hilary y Whitney, quien fue campeona de Estados Unidos de los 200 metros mariposa en 1994, pero tuvo que retirarse de la natación por una lesión de espalda.
Esta influencia fue fundamental, pues aunque el pequeño Michael le tenía miedo al agua, en su autobiografía explica que se refugió en las piscinas para alejarse de sus problemas familiares. Poco a poco, gracias a llevar el deporte en la sangre y ser, ya desde pequeño, alguien consagrado a la práctica, Phelps se fue sumergiendo en un deporte tan espectacular como la natación. Así, tras terminar sus estudios de secundaria, se dedicó de lleno al deporte e inició la que sería una brillante vida deportiva con gran cantidad de títulos.

TRAYECTORIA

A la corta edad de 11 años llegó a su vida un hombre que lo guiaría hacia el éxito en su carrera como nadador: Bow Bowman, quien descubrió en Michael grandiosas habilidades para desplazarse bajo el agua, se convirtió en su entrenador y llegó, incluso, a ser considerado por Phelps como como su padre adoptivo, pues no mantenía una buena relación con su padre biológico desde que se separó de su madre. Bowman sería esa ficha clave hacia el éxito, ya que dedicaba todo su conocimiento a que Phelps mejorara cada día más.
Los resultados fueron sorprendentes: Michael participó en los juegos olímpicos en el año 2000, en Sídney, donde adquirió un diploma tras llegar en quinta posición. Ya en el año 2001 ganó su primera medalla de oro, en la prueba de los 200 metros estilo mariposa, en el mundial de Fukuoka Japón. En este torneo, Phelps llegó, incluso, a marcar un record con un tiempo de 1 minuto 54,58 segundos.
Al siguiente año adquirió cuatro medallas de oro en los Pan Pacific Games a nivel individual y una medalla de plata en la prueba de relevos 4 x 200 metros libres. En el año 2003 batió ocho records mundiales y en el mundial de Barcelona ganó finalmente una medalla de plata en 100 metros mariposa y tres medallas de oro en los 200 metros mariposa. En esta actuación marcaría también un extraordinario record de 1 minuto 53,93 segundos.
Hasta ese momento, Phelps era considerado una revelación, y tenía una gran proyección a futuro como el nadador con el mejor promedio. Sus rutinas de entrenamiento estaban comenzando a dar todos sus frutos de una forma abismal, llevándolo a romper marcas e imponerse en la natación con tan solo 18 años de edad, algo casi increíble. Pero esto era tan sólo un pequeño paso frente a todo lo que le esperaba en su carrera deportiva. Para muchos, verlo nadar era algo mágico: un tiburón que va tras su presa con gran hambre de triunfo. Y así fue.

Michael Phelps

LOGROS DEPORTIVOS

Phelps continuó alimentando su lista de títulos al participar en Atenas, ganando la medalla de oro en 100 metros mariposa con un tiempo de 51,25 segundos y la de 200 metros mariposa con 1 minuto 54,04 segundos. Finalmente obtendría ocho medallas en el certamen, participando en diferentes modalidades y teniendo siempre un alto desgaste físico ante el cual nunca flaqueó.
Más adelante, Phelps logró consagrarse en los olímpicos de Pekín de 2008 como el ícono de la natación a nivel mundial con una marca impresionante: 14 medallas de oro en ocho de las modalidades en las que participó. Se impuso en los 200 metros libres, 200 metros estilos, 400 metros estilos, 100 metros mariposa, 200 metros mariposa, 4 x 100 metros estilos, 4 x 100 metros libres y 4 x 200 metros libres. Con esta portentosa actuación, Phelps ratificó que era, en ese momento, el mejor nadador del mundo y que seguía siendo imparable. Alcanzaba sus metas, y sus propósitos se hacían realidad después de tanto esfuerzo.

PREPARACIÓN PARA SER EL MEJOR DEL MUNDO

Tal cantidad de logros se debió a una combinación de diferentes factores destacables, como ocurre con todo deportista excepcional. Fisiológicamente, Phelps cuenta con unas características muy especiales, envidiables por sus competidores, que lo hacían desenvolverse aún mejor en el agua: estatura de 1,95 cm, masa corporal de 88 kg, brazos con una amplitud de movimiento de 2,04 m y calzado 46. Contaba, además, con una técnica que había desarrollado con la práctica. Antes de dar la primera brazada, ejecutaba una “patada de delfín”, consistente en varias repeticiones de patadas que le daban una mayor aceleración y una distancia recorrida en menor tiempo. También, debido a sus brazos largos, conseguía más impulso en menor cantidad de brazadas. Todas estas características y habilidades le permitían moverse en el agua como un tiburón, y le valieron el apodo de “El tiburón de Baltimore”.
Sin embargo, estas ventajas físicas eran sólo una parte. Phelps también le debía todo su éxito a su gran dedicación y esfuerzo. Tenía promediado nadar 80 km por semana, invirtiendo, de este modo, cinco horas diarias en su entrenamiento. Para contrarrestar este nivel de exigencia, debía seguir una dieta estricta. Sus nutricionistas le requerían consumir diariamente una cantidad de siete mil calorías para reponer toda la energía que su cuerpo empleaba durante entrenamientos y campeonatos, por esto, en sus desayunos solía consumir ocho huevos fritos con tostadas. Entre los años 1998 y 2004, Phelps dejó de entrenar tan sólo 5 días, lo que evidencia perseverancia y entrega ejemplares.

Michael Phelps

ACONTECIMIENTOS RELEVANTES DE SU VIDA

Sin embargo, también hubo momentos turbios en la vida deportiva de Phelps. Su carrera, brillante hasta el 2008, fue opacada por ser visto consumiendo cannabis en el año 2009, lo que recordó que en el año 2004 fue capturado por conducir en estado de embriaguez. Más adelante, en el 2014, sería encontrado nuevamente por las autoridades conduciendo en estado de embriaguez, perdiendo así la posibilidad de participar en el 2015 en el mundial de natación de Kazán. A pesar de todo, estos fueron impases que, en cada ocasión, solo mancharon temporalmente su carrera, pues siempre demostró su capacidad deportiva manteniendo su racha de títulos.
Phelps tuvo la intención de retirarse en el año 2012, argumentando fatiga y cansancio por sus extenuantes rutinas y entrenamientos, pero en el 2014 regresó para adquirir títulos en el campeonato Pan-Pacífico y para participar, dos años más tarde, en los juegos olímpicos de Rio de Janeiro de 2016. A pesar de que en esta participación fue juzgado ya por su edad (treinta y un años), Michael Phelps causó, de nuevo, gran revuelo al ganar la medalla de oro en los relevos 4 x 100 libres, los 200 metros mariposa, los relevos 4 x 200 libres, los 200 metros estilos, los relevos 4 x 100 estilos y la medalla de plata en los 100 metros mariposa.

Este deportista es un gran ejemplo para muchas personas porque algunos suelen rendirse sin dar la batalla. Siempre es posible que falte un solo paso para llegar al éxito y sea en ese momento cuando se abandone la lucha. Hay que atreverse, siempre, a dar ese paso de más. Las grandes metas suelen tener un camino duro y tal vez lleno de obstáculos, pero si la vida fuera color de rosa y todo estuviera al alcance de la mano se perdería la esencia de la vida y de nuestra existencia, pues no habría deseos, se perderían todas aquellas ganas y energía que al despertar cada mañana nos llenan de vitalidad y nos recuerdan por qué estamos vivos. Michael Phelps es una de las figuras que encarna todo esto.

Sin duda alguna, el “Tiburón de Baltimore” quedará en la historia, marcado como el mejor nadador del mundo y recordado por su gran cantidad de títulos a nivel mundial y olímpico. Él, un hombre cuyo cuerpo se adaptaba al agua como ninguno y se desplazaba bajo la superficie acuática como si se encontrase en su hábitat natural, dejó una huella imborrable y se convirtió en un ícono y en un ejemplo a seguir por grandes y chicos debido a su gran dedicación. Su valioso legado es haber mostrado que si quieres ser el mejor en lo que haces debes dar lo mejor de ti, sin importar cuán cansado te encuentres o el tamaño del obstáculo que deseas superar, y que todo depende de tu fuerza de voluntad. Tal nivel de dedicación nos permite concluir la biografía de este brillante nadador con una frase del gran Albert Einstein: “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”.


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